Hablar de Otones de Benjumea es hablar de un ejemplo excepcional de cómo la iniciativa vecinal puede transformar el mundo rural. Detrás de este motor cultural se encuentra la asociación «El Corralón», que con más de 40 años de historia y cerca de 400 socios, ha demostrado que la cultura es la mejor herramienta para evitar que un pueblo se muera.
Los tres grandes emblemas de Otones
La labor de la asociación se sustenta sobre varios pilares fundamentales que atraen a visitantes de toda la provincia:
Los Museos Vivos: El Museo Pedagógico atesora entre 20.000 y 25.000 objetos escolares desde mediados del siglo XIX, mientras que el Museo Etnográfico reúne más de 5.000 piezas procedentes de donaciones directas de los propios vecinos, convirtiéndose en un reflejo fiel de la memoria colectiva.
El histórico «Caso de Otones»: Con la conmemoración de su 90 aniversario, la localidad recuerda aquel hito en la dictadura de Primo de Rivera donde el Estado intervino para que los vecinos que trabajaban la tierra pudieran convertirse en propietarios de sus propias casas y terrenos.
Dinamización continua: Teatro, coros, recuperación de tradiciones como las cenderas (trabajos voluntarios y colectivos), actividades gastronómicas y medioambientales que llenan de vida el municipio los 365 días del año.
La cultura como motor de futuro
En una entrevista concedida a La 8 Segovia, su presidente, Juan Francisco Cerezo, recalcó la importancia del esfuerzo intergeneracional y del voluntariado. Ante el grave problema de la despoblación, asociaciones como «El Corralón» actúan como un complemento imprescindible a la acción institucional, demostrando que los pueblos pequeños tienen un enorme potencial si se apuesta por conservar su identidad y su patrimonio.
«Para que la agonía en la que están nuestros pueblos sea lo menos dolorosa posible, el tejido asociativo y cultural es fundamental».
No te pierdas el vídeo completo de la entrevista para conocer todos los detalles de esta inspiradora historia de compromiso con la tierra.
